Como cada año en la última semana de agosto, decenas de miles de personas se dan cita en el pueblo de Buñol, en la Comunidad Valenciana (España), para celebrar las fiestas locales con una batalla campal con tomates maduros como munición. Lo que empezó en los años 40 como una fiesta de amigos, se ha convertido en uno de los mayores espectáculos estivales del país y comienza a ser visitado por turistas de todo el mundo.