Una vez frente a la bahía, el escenario se transforma completamente. La vista se concentra en el manglar, un bosque formado de enormes raíces curvas que se levantan entre las aguas mansas y claras, custodiadas por un entramado liviano de ramas verdes. Uno de los ecosistemas más productivos del planeta, el manglar sirve de hábitat para la vida silvestre y marina, mientras contribuye al sostenimiento de cadenas alimenticias y a la purificación del agua.

Las fascinantes bahías bioluminiscentes de Puerto Rico // EFE - Dpto. Recursos Naturales de Puerto Rico

La bahía Fosforescente de la Parguera es la bahía bioluminiscente más antigua del mundo. Localizada en el área suroeste de Puerto Rico y protegida por el departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico, posee una forma ameboide con tres canales que se orientan hacia el norte, con un canal de entrada estrecho y poco profundo. La bahía está rodeada de mangle rojo, negro y blanco. (Pulse sobre la foto para ampliar)

Al llegar la noche, la bahía se transforma en uno de los espectáculos acuáticos más impresionantes. El bosque apenas se percibe entre la oscuridad. Se pueden avistar cientos de estrellas brillantes en el cielo, mientras la embarcación se abre paso entre las aguas y miles de luciérnagas marinas revolotean, como invitándote a formar parte de su danza mágica.

El fenómeno de la bioluminiscencia resulta exclusivo de la zona tropical, donde se dan las condiciones idóneas para la vida y reproducción de estos microorganismos unicelulares conocidos como dinoflagelados, cuyo nombre científico es Pyrodinium bahamensis. Puerto Rico y sus islas vecinas han sido clasificadas como las zonas de mayor concentración y actividad bioluminiscente en el mundo, fenómeno que ha sido vastamente investigado por biólogos marinos y las ciencias oceánicas.

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