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Quito, ciudad colonial con renovado encanto
Por CHARMAINE NORONHA (AP)A medida que se pone el sol, comienzan a encenderse las lámparas de las calles, iluminando las grandiosas plazas coloniales, los edificios viejos y los balcones románticos que se suceden en las principales calles del centro histórico de Quito.

Galería de fotos: Quito, ciudad colonial con renovado interés
En las calles hay mucha actividad. Indias con indumentarias coloridas van de un lado a otro. Hay jóvenes en motocicleta. Individuos con bigote venden maníes y dulces típicos. Los patios de los restaurantes están repletos de gente. En la plaza central, la Plaza Grande, se escucha la música de guitarristas y acordeonistas que tocan en sesiones improvisadas al aire libre.
Las imágenes que se observan en el centro histórico contrastan con el pasado. Hace ocho años, quien pasease por esta parte de la ciudad al caer la tarde ingresaba a un mundo marcado por la delincuencia, los guetos y los edificios dilapidados. Pero es impresionante lo que puede hacer por una ciudad una inversión de 200 millones de dólares y una visión clara de lo que se necesita para atraer turistas.
En el año 2000, bajo la dirección del alcalde Paco Moncayo, la ciudad se embarcó en un ambicioso proyecto de restauración para salvar su centro histórico, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1978 y que estaba sumergido en un espiral de violencia callejera y deterioro.
El proyecto todavía no se ha completado, pero arquitectos y trabajadores abocados a la reconstrucción ya terminaron más de 200 trabajos de rehabilitación, incluido el de la catedral metropolitana, tres teatros, plazas, monasterios, iglesias, cuadras enteras de casas y edificios coloniales y la pintoresca callecita de La Rotonda.

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Cuatro edificios históricos fueron convertidos en hoteles de lujo, con boutiques, y en la zona abrieron varios restaurantes de comida local gourmet. Gracias a esta transformación, Quito dejó de ser una escala en los viajes a las Galápagos y el Amazonas y se convirtió en un destino turístico en sí.
"Antes, las agencias turísticas no traían a los turistas a la ciudad vieja", expresó Andrea Swigilsky, gerenta general del hotel boutique Patio Andaluz. "Sólo los más intrépidos pasaban la noche en la ciudad antigua. Pero ahora todo el mundo quiere venir, los residentes, los turistas e incluso empresas nacionales y extranjeras que desean invertir en esta parte de Quito".
