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Los cementerios reviven su era como destinos turísticos

Por Alejandra Villasmil / EFE
New York cementerio ©AP

Nueva York, 8 ago (EFE).- Varios cementerios de Estados Unidos de notable valor histórico recurren a tours guiados, cenas y conciertos de moderado coste como fuentes de ingresos para restaurar, o incluso mantener, su deteriorada infraestructura.

En esta "industria del más allá", en la que los vivos financian el bienestar de los muertos, participan camposantos como Green Wood, Oakwood y Woodlawn, en Nueva York, y Laurel Hill, en Filadelfia, uno de los pocos de Estados Unidos que forman parte del Patrimonio Histórico Nacional.

Laurel Hill, donde descansan los restos de seis pasajeros del Titanic y 39 generales de la Guerra Civil, revive con nostalgia su época dorada de mediados del siglo XIX, cuando unas 30.000 personas al año se paseaban o tomaban la merienda por sus predios.

Aunque todavía hay quienes van a pasear o a tomar fotos en sus extensas áreas verdes y avenidas, algunos prefieren pagar por un recorrido guiado por los sepulcros más famosos, o escuchar anécdotas y relatos históricos durante una sobremesa.

De hecho, su evento más popular ha sido "Titanic", celebrado en abril pasado para conmemorar los 95 años del legendario desastre marítimo, y que consistió en una cena de 75 dólares con el mismo menú de nueve platos de la última cena servida en el barco.

En mayo, el cementerio organizó un tour -a un coste de 15 dólares por persona- por las tumbas de los republicanos que durante más de cien años ejercieron el control en Filadelfia, en el que expusieron tanto sus logros en materia de derechos civiles como su "pasado oscuro".

Los eventos son parte de una amplia campaña de publicidad, cuya consigna es: "Somos más que un cementerio".

Y, en efecto, los cementerios son como museos al aire libre, con largos pasillos donde cada tumba encierra una historia.

Pero lo que hoy se considera "turismo de cementerio" es noticia vieja para el de Green Wood, en el neoyorquino Brooklyn, en cuyas ornamentadas tumbas de estilo victoriano yacen figuras como el artista Jean Michel Basquiat y el compositor Leonard Bernstein.

Fundado en 1838 como el tercer cementerio rural de Estados Unidos -actualmente, el más grande e importante de Nueva York-, el Green Wood era la principal atracción turística hacia mediados del siglo XIX, cuando arrastraba unos 500.000 visitantes por año.

Green Wood, que tiene espacio vacante para apenas dos años más, aún organiza tours guiados a seis dólares por persona, pero con la expectativa puesta en que la iniciativa atraiga donaciones sustanciales.

Otro cementerio de Nueva York, Woodlawn, en el Bronx, ofrece cada primavera su serie de conciertos "Tributo a los Grandes del Jazz", en honor a su huésped más célebre, el maestro del jazz Duke Ellington, además de sus tours, a un coste de 10 dólares por adulto.

Similarmente, el cementerio Oakwood, en Troy (Nueva York), donde yace Samuel Wilson, el creador del "Tío Sam", el icono de EEUU, organizó en abril un "brunch" con cocineros que prepararon tortillas de huevos, y este verano celebra una "Feria Renacentista", un festín en el que habrá comida y caballeros con armadura.

Otro de sus tours más populares es "Un soldado de cada guerra" (12 dólares), donde el historiador militar Robert Mulligan hace un recorrido por las tumbas de soldados que participaron en cada guerra de EEUU.

Pero este cementerio es mejor conocido por una controvertida estrategia de recolección de fondos, que consistió en la publicación de un calendario en el que aparecen figuras de la alta sociedad de Troy que posan con poca ropa en el camposanto.

El concepto del calendario 2005, que todavía se vende por 20 dólares, está inspirado en la película "Calendar Girls", sobre la verdadera historia de un grupo de mujeres que, como táctica para recaudar fondos, posan semidesnudas para un calendario.
EFE